"Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente. No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias. Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino. Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará. Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz". (Isaías 5:26-30)
"Se agazapa, se echa como león, o como leona ¿quién se atreverá a despertarlo?" (Números 24:09)
"¡LEONES RIENTES tienen que venir!
Oh, huéspedes míos, vosotros hombres extraños, ¿no habéis oído nada aún de mis hijos? ¿Y de que se encuentran en camino hacia mí?
Mi sufrimiento y mi compasión, ¡qué importan! ¿Aspiro yo acaso a la felicidad? ¡Yo aspiro a mi obra!
¡Bien! El León ha llegado, mis Hijos están cerca, Zarathustra está ya maduro, mi hora ha llegado: Ésta es mi mañana, mi día comienza. ¡Asciende, pues, asciende tú, Gran Mediodía!
Así habló Zarathustra, y abandonó su caverna, ardiente y fuerte como un sol matinal que viene de oscuras montañas..." (Así habló Zarathustra / Friedrich Nietzsche)
"Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos." (Apocalipsis 5:5)
sábado, 5 de julio de 2014
sábado, 7 de junio de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
martes, 4 de febrero de 2014
Isaías 4:1:
En aquel día quedarán tan pocos hombres
que siete mujeres pelearán por uno de ellos, y le dirán: «Nosotras nos mantendremos por nuestra cuenta y nos vestiremos con nuestros propios medios, pero déjanos llevar tu nombre, líbranos de nuestro oprobio.»
que siete mujeres pelearán por uno de ellos, y le dirán: «Nosotras nos mantendremos por nuestra cuenta y nos vestiremos con nuestros propios medios, pero déjanos llevar tu nombre, líbranos de nuestro oprobio.»
lunes, 27 de enero de 2014
De las tres transformaciones (Así Habló Zarathustra) / Friedrich Nietzsche
Tres
transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en
camello, y el camello en león, y el león, por fin en niño. Hay muchas
cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, paciente, en el que
habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más
pesadas de todas.¿Qué es
pesado? así pregunta el espíritu paciente, y se arrodilla, igual que el
camello, y quiere que se le cargue bien.¿Qué es lo más
pesado héroes? así pregunta el espíritu paciente, para que yo cargue con ello
y mi fortaleza se regocije. ¿Acaso no es:
humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia
tontería para burlarse de la propia sabiduría? ¿O acaso es:
apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas
montañas para tentar al tentador ? ¿O acaso es:
alimentares de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en
el alma por amor a la verdad? ¿O acaso es:
estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos,
que nunca oyen lo que tú quieres? ¿O acaso es:
sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de si
las frías ranas y los calientes sapos?¿O acaso es:
amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere
causarnos miedo?
Con todas
estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu paciente: semejante
al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto. Pero en lo más
solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se
transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista
una presa, y ser señor en su propio desierto. Aquí busca a
su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios,
con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria. ¿Quién es el
gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? “Tú
debes” se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice “yo
quiero”. “Tú
debes” le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada
una de sus escamas brilla áureamente el “¡Tú
debes!”. Valores
milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones
habla así: “todos los valores de las cosas -brillan en mí”. “Todos los
valores han sido ya creados, y yo soy -todos los valores creados. ¡En verdad,
no debe seguir habiendo ningún 'Yo quiero!'”. Así habla el dragón. Hermanos míos,
¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la
bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa? Crear valores
nuevos -tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un
nuevo crear- eso si es capaz de hacerlo el poder del león. Crearse
libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es
preciso el león. Tomarse el
derecho de nuevos valores -ése es el tomar más horrible para un espíritu
paciente y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un
animal de rapiña. En otro tiempo
el espíritu amó el “tú debes” como su cosa más santa: ahora tiene que
encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el
quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.
Pero decidme,
hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha
podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño? Inocencia es
el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí
misma, un primer movimiento, un santo decir sí. Sí, hermanos
míos, para el juego del crear se precisa un santo decir si: el espíritu quiere
ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su
mundo. Tres
transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió
en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. --
domingo, 26 de enero de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
Dios, que los ha sacado de Egipto, tiene fuerzas como de búfalo. Porque contra Jacob no vale agüero, ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel:¡Lo que ha hecho Dios! Este pueblo, como león se levanta, como león se yergue. No se echará hasta que devore la presa y beba la sangre de los muertos
(Números 23:22)
¡Bendito el que hizo ensanchar a Gad! Como león reposa,y arrebata brazo y testa. Escoge lo mejor de la tierra para sí, porque allí le fue reservada la porción del legislador. Vino en la delantera del pueblo; con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová
(Deuteronomio 33:20)
(Números 23:22)
¡Bendito el que hizo ensanchar a Gad! Como león reposa,y arrebata brazo y testa. Escoge lo mejor de la tierra para sí, porque allí le fue reservada la porción del legislador. Vino en la delantera del pueblo; con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová
(Deuteronomio 33:20)
lunes, 6 de enero de 2014
martes, 3 de diciembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
lunes, 1 de abril de 2013
La gran salud (La Gaya Ciencia / Friedrich Nietzsche)
Nosotros, que somos nuevos, anónimos, difíciles de entender, primicias de un
futuro incierto aún, necesitamos para un fin nuevo un medio igualmente nuevo; es
decir, una nueva salud, más vigorosa, más maligna, más tenaz, más temeraria, más
gozosa de lo que fue salud alguna hasta hoy. Aquel cuya alma aspira a vivir en toda su
extensión los valores y las aspiraciones que han prevalecido hasta hoy, a hacer un
periplo por todas las orillas de este "Mediterráneo" ideal; aquel que quiere saber
mediante las aventuras de su experiencia más personal lo que siente en su alma un
conquistador y un explorador del ideal, o lo que siente un artista, un santo, un
legislador, un sabio, un científico, un hombre religioso, un adivino, un anacoreta divino
al estilo antiguo, necesita ante todo y sobre todo una cosa: gran salud, esa clase de
salud que no sólo se posee, sino que se adquiere y que se ha de adquirir
constantemente, porque se entrega de nuevo, porque hay que entregarla... Y ahora, por
haber estado largo tiempo en camino, nosotros, argonautas del ideal, más animosos de
lo que sería razonable, a pesar de haber naufragado y sufrido estragos más de una vez,
disfrutando de una salud mejor de lo que nos estaría permitido, de una salud terrible,
a toda prueba, se nos ocurre que como recompensa tenemos ante la vista una tierra
inexplorada, cuyos límites nadie marcó aún, un más allá de todas las tierras, de todos
los recodos del ideal conocidos hasta hoy; un mundo tan abundantemente lleno de
cosas hermosas, extrañas, problemáticas, espantosas y divinas, que nuestra curiosidad
y nuestro deseo de posesión se desquician hasta el punto de que ya nada nos satisface.
Después de estas perspectivas, con este hambre voraz en la conciencia y el saber,
¿cómo va a contentarnos el hombre actual? Es un hecho bastante grave pero inevitable
que nos cueste tanto trabajo prestar una atención seria a sus fines y a sus esperanzas
más dignas, que no podamos quizá ni prestarles atención. Ante nosotros camina otro
ideal, un ideal particularmente seductor, lleno de riesgos, al que no quisiéramos
animar a nadie, porque no encontramos a nadie a quien pudiéramos conferirle ese
derecho; el ideal de un espíritu que de manera ingenua, es decir, involuntariamente y
en virtud de una cierta abundancia y de un poder exuberante, se burla de todo lo que
hasta hoy se consideraba sagrado, bueno, intangible, divino; para quien las cosas
supremas en las que el pueblo basa con justo título sus criterios de valor no
significarían más que peligro, decadencia, rebajamiento, o por lo menos descanso,
ceguera y a veces olvido de uno mismo; el ideal de un bienestar y de una benevolencia
que siendo sobrehumano parecerá muy a menudo inhumano, por ejemplo, cuando se lo
compare con todo lo que se ha tenido por serio hasta ahora en la tierra, con toda clase
de solemnidad en los gestos, las palabras, el tono, la mirada, la moral, pues resultará
la parodia más personificada y más involuntaria de todo esto. Ideal a partir del cual,
pese a todo, se anunciaría quizá lo real y grandemente serio, se trazaría por fin el
signo de interrogación esencial, mientras cambia el destino del alma, avanza la aguja
del reloj, comienza la tragedia...
domingo, 3 de marzo de 2013
While My Guitar Gently Weeps - George Harrison
Escribí "While My Guitar Gently Weeps" en casa de mi madre en Warrington. Estaba pensando sobre el libro chino "I Ching, el libro de los cambios"... El concepto oriental es que pase lo que pase esto es lo que está destinado a ser, y que no existe la coincidencia - que cada pequeña cosa tiene un sentido.En tanto y en cuanto -"While My Guitar Gently Weeps"- era un simple estudio basado en esa teoría.
Me había decidido a escribir una canción basada en lo primero que viera al abrir cualquier libro - lo hice, y leí: "gently weeps', entonces volví otra vez al libro de los cambios y comenzó la canción...
George Harrison
jueves, 28 de febrero de 2013
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